domingo, 24 de julio de 2011

FÁBULAS DE MARTINCHO

Historias o anécdotas breves de un hombre muy involucrado en las cosas de la vida. Martincho es, como tal, un tipo corriente y multifacético, sabio y estúpido; sin embargo bello, sincero e iluminado, con una carga suficiente para provocar una sonrisa o una rechifla en sus lectores. Una colección de historias rebosante de humor, cercanas a lo que han contado aquellas almas creadoras como Bhagawan Shree Rajneesh, Gurdjieff, Cantinflas, Dostoievski, Kafka, Khishka, Chavo del 8, Gibrán, entre otros; y los internautas que constantemente crean anécdotas para robar una sonrisa a otros a través de diversos medios, con la intención de despertar al ‘hombre auténtico’, para contarle de sus cosas que, muchas veces, han pasado desapercibidas debido a los estereotipos vigentes. Por lo demás, la sabiduría y la necedad de Martincho están de hecho expuestas para hurgar incluso los oscuros rincones de cada ser humano.
¿Quieres leer alguna de ellas? Aquí va el enlace http://stores.lulu.com/windmills

sábado, 1 de enero de 2011

viernes, 31 de diciembre de 2010

MARTINCHO, APRENDIENDO A NADAR

Cierta vez Martincho decidió aprender a nadar. Fue donde el profesor de natación y, éste, aceptó colaborarle en el asunto.

A la hora indicada, del día siguiente, se dirigieron al río. Una vez llegado, mientras el profesor hacía algunas instrucciones previas, por un descuido, Martincho se resbaló, y cayó al río. El río era profundo así que, como no sabía nadar, se estaba casi ahogando. Apenas podía gritar:

-¡Auxilio, auxilio… Que me ahogo!

Entonces el profesor de natación se lanzó al agua y le salvó la vida. Pero cuando al aprendiz, recobró el conocimiento, estando ya fuera del agua, sin decir palabra alguna, tomó sus cosas y emprendió marcha atrás.

El profesor dijo:

-¡Martincho! ¿Dónde vas? Has venido a prender a nadar.

Éste contestó:

-Lo que voy a hacer es: primero aprenderé a nadar y después me acercaré al agua; es demasiado peligroso. Primero aprenderé a nadar. ¿No te das cuenta? Casi muero.

Hay cosas que en la vida exigen ser aprendidos de forma progresiva y ordenada, por ejemplo, aprender a nadar.


Khishka

LA SUTILEZA DE MARTINCHO

Una tarde Martincho entró en una pescadería y dijo al pescadero:

-¡Quiero ese pez. Lánzamelo y yo lo cogeré!

El pescadero, contestó:

-No hace falta lanzar. Te lo puedo dar a la mano.

Martincho, dijo:

-Es que tú no comprendes. Si me lo das a la mano, tendré problemas con mi esposa.

El otro preguntó:

-¿Por qué?

Y Martincho concluyó:

-Porque cuando regrese a casa, mi esposa me preguntará: ¿Dónde has estado? Yo le diré que estuve pescando. Pero si me lo das a la mano, será mentira. Así que tienes que lanzarlo y yo lo cogeré. Sólo así podré decir sin rubor: Ésta es mi captura, yo lo he pescado.


En el mundo todo es nuestro y, sin embargo, estamos robando toda clase de cosas de una forma muy sutil.


Khishka

domingo, 16 de mayo de 2010

EL CUADRAGESIMO ANIVERSARIO DE MARTINCHO

Martincho, para celebrar su cuadragésimo aniversario de boda, llegó a su casa con un regalo para su esposa. El regalo era un monito.
La esposa exclamó:
- Martincho, ¿te has vuelto loco? ¿Dónde diablos vamos a meter al mono?
Martincho, muy naturalmente, contestó:
- No te preocupes, dormirá en la cama con nosotros, eso no es problema.
Entonces la señora preguntó:
- ¿Y el olor, qué…?
Martincho dijo:
- Si yo he podido soportarlo durante cuarenta años, él se acostumbrará pronto.
En cualquier cosa, una vez que te acostumbres será difícil desembarazarte. No te darás cuenta que eres un esclavo.



Khishka

EL HIPOCONDRÍACO MARTINCHO

Martincho se encontró un día con su mejor amigo. Él le notó que estaba muy claramente asombrado. Por eso le preguntó:
-Oye Martincho, ¿a qué se debe tu asombro?
Él contestó:
-Estoy muy preocupado. Creo que hay algo que no marcha bien en mi mujer.
Su amigo replicó:
-¿Qué pasa con tu mujer? Parece perfectamente sana.
Pero Martincho declaró:
-Hay algo raro en ella. ¡Nunca va al médico!
Entonces su amigo dijo:
-¿Qué hay de malo en ello?
Y el hipocondríaco contestó:
-Yo acudo regular y religiosamente al médico para hacer mis consultas, pero ella casi nunca lo hace.

 
No todos pueden hacer las mismas cosas… La Existencia es siempre creativa.
 
 
Khishka